Las demandas de la Universidad pública.

Esta semana se aprobó el presupuesto general de la nación y como siempre los y las estudiantes de la universidad pública nos vimos obligados y obligadas a salir a las calles para exigir un presupuesto digno para nuestra educación.

El problema es que todos los años parece ser la misma historia, y las cosas no mejoran, de hecho parecen empeorar, esta vez hubo una reducción de 7.47% al precario presupuesto que ni siquiera se le ha desembolsado apropiadamente este año a las universidades, a eso hay que sumarle el déficit de aproximadamente medio billón de pesos (sino, es mayor) y la reiterada intención de reformar los artículos 86 y 87 (referentes a presupuesto) de la Ley 30 (que en su forma original no es la más favorable para las necesidades de la educación).

Este debate sobre financiación, no se queda ahí, en unos cuantos millones que no se están recibiendo (o mas bien, que nos están quitando), hay que analizar las consecuencias que esto tiene para el estudiantado y para la concepción misma de lo que debería ser la universidad publica.

El recorte de recursos, es obviamente, el camino seguro para una paulatina privatización de las universidades, si el estado no da lo que otrora diera para su mantenimiento, las instituciones educativas se ven obligadas a buscar financiamiento por sus propios medios para no cerrarse y la forma más fácil es el aumento de las matriculas, no olvidar que en la Universidad del Atlántico, después de impuesta la reforma de la "Revolución Educativa" estas subieron hasta 400% haciéndolas imposibles de pagar para personas de los estratos mas bajos.

Igualmente la exigencia de cobertura para "ganarse" el cubrimiento financiero del estado es totalmente negligente con la calidad educativa, pues de nada le sirve al país entrar más estudiantes a las universidades si no hay las condiciones pertinentes para que, de hecho, vayan a aprender algo; mas estudiantes con menos profesores o con profesores que no pueden atender las miles de dudas que estos tengan, no funciona, mas estudiantes con las mismas aulas, no funciona, más estudiantes sin garantías de bienestar para que se puedan concentrar en sus estudios, tampoco funciona. Vean el caso de la Universidad de Pamplona que fue la hija para mostrar de este cinico proyecto educativo, y ahora esta en la completa quiebra.

Señores y señoras del gobierno, parecen olvidar que la educación es ante todo un derecho y no un negocio, donde las universidades tengan que hacer contrataciones con empresas privadas para financiar los proyectos que estas quieran desarrollar (no los que los y las estudiantes propongan), esto en especifico es un atentado contra la autonomía que constitucionalmente tienen estos centros educativos. Muchos menos la educación es una excusa para sacar instituciones de crédito, donde por querer estudiar se castigue a los "beneficiarios" con deudas exorbitantes que estén pagando el resto de su vida profesional.

El gobierno, desde hace años, parece estar en una campaña decidida a precarizar la educación de la población colombiana, sin embargo, sin las movilizaciones y protestas que los y las estudiantes hemos hecho, no me imagino el panorama que estaríamos contemplando ahora, por más que la ideología gubernamental impuesta en los últimos años pretenda criminalizar al movimiento estudiantil, es no mas lógico que este se levante, se pare, y haga escándalo ante las situaciones que se han presentado. Somos jóvenes, es cierto, pero no bobos, y mientras no se garanticen las condiciones apropiadas para aprender bien, no nos dejaremos de movilizar y exigir nuestros derechos.

¡Viva la U!

Apendice: Este concepto de Revolución Educativa, me enferma, pero no esta mal aplicado, revolución se refiere al cambio de paradigma en un orden especifico, en este caso están cambiando el paradigma de conocimiento y aprendizaje de la educación por el de funcionalismo al mercado de las personas que estudian, sin saber siquiera, que esta pasando a su alrededor en el mundo real. ¡Bien hecho!... ¡Que bonita revolución!